lunes, 25 de febrero de 2013

La nada es un vicio exquisito

Que se muera la gente va y viene. Igual nacemos para morirnos y es nuestro único fin, tener una vida para morirnos. Pero lo que esta llamada democracia esta haciendo no tiene palabra para describir y encajar lo que produce en el hombre y en la mujer: crear aseres humanos seres mecánicos programados.

Suena el despertador, hay que asearse, hay que comer, hay que trabajar, hay que rendir, la productivad, la plusvalía, - señor el trabajo era para hoy, me importa un carajo si tiene que hacerlo en su casa, me importa un carajo si tiene familia, me importa un hijueputa carajo su vida -.

El pájaro danza con el aire mientras lo olores de las flores y el césped y la mierda de la vaca los acompaña. El árbol que cae, el deshielo, el sol las nubes el mar las montañas la cierra; El verde el amarillo el azul el blanco el negro y la vida pasa tras las levantadas a ir a depositar la libertad la plusvalía en la productividad en la economía.

Y digamos que esa es la vida del homo sapiens sapiens sellularius vivir en cubitos que llama casa en ocasiones hogar amóntanos unos tras otro y sobre otros. Los cobardes nos dominan por todas partes. Son los que nos educan, son los que dicen: hola buenos tardes estos son lo titulares del día. Son los que dicen voten por mi, los que dentro de una obra de arte que detrás tienen a una estatua de alguien que murió hace miles de años; que éste les concede el don divino de la razón y hablan de su temor a vivir, de su temor a enamorase de un marica, de una marica de su temor a reconocer lo miserables que somos como especie, de lo insignificantes que somos para la existencia, para el universo que no somos mas que la nada en medio de la nada en los cerebros. Son estos cobardes los que nos enseñan a vivir, los que nos dicen que de tras de mi muerte habrá vida y que seré feliz, son estos infames cobardes frente a la vida los que nos dice que la vida es de otro y no de nosotros. Son estos cobardes con su dialéctica macabra y romántica los que nos dicen lo que es el bien y es el mal.

Y digamos que quienes se han determinado así mismos se han encontrado con el angs y que nos decidimos a llevar no esa cruz sino esas manos invisibles que nos aprietan el cuello lentamente mientras pasa la mañana la tarde la noche mientras pasan días noches días noches lunas llenas crecientes mientras pasa mientras pasa mientras pasa mientras pasan los cartuchos de oxigeno con los que llegamos preparados.

Y dirán entonces los cobardes: pues ustedes desalmados hijos del demonio, también morirán. Y quienes hemos decidido morir en la batalla le responderemos sobre el lecho que: conocimos nuestras verdades mientras ustedes vivieron las vidas de sus mentores.

Venimos de la nada a la nada hacia la nada.

La nada es un vicio exquisito que dura poco, nada.

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